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Rafael Vilasanjuan: “Se intuye una salida de la pandemia, tras un largo valle”

  • El experto retrata el estado de la pandemia en un ‘afterwork’ organizado por EL PERIÓDICO.

  • La vuelta a la normalidad no llegará antes de que la vacuna alcance a todo el mundo.

La última ola de la pandemia está amainando. ¿Cuál es la próxima escena de esta película? “Estamos yendo hacia un valle de forma rapidísima. Es posible que tengamos por delante un valle muy largo, después del cual se intuye una salida de la pandemia”, afirma Rafael Vilasanjuan.

El directivo de la Alianza Global para la Vacunación (GAVI) participó el jueves en un ‘afterwork’ organizado por EL PERIÓDICO en Casa Seat, con el apoyo de Holaluz. “Me nombraron para entrar en el comité de dirección de GAVI tres meses antes de la pandemia. Teníamos que reunirnos una vez al mes pero finalmente nos reunimos 80 veces en un año y nos convertimos en los responsables de que la vacuna llegue a todo el mundo”, recuerda el experto, que es también director de análisis y desarrollo global del Institut de Salut Global de Barcelona (ISGlobal).

Dosis de recuerdo

Lo más probable es que el covid pase a ser una enfermedad endémica controlable – posiblemente con dosis de recuerdo de las vacunas. “En el pico de esta variante, en la UCI del Clínic no había ninguna persona con la pauta completa y sin otros problemas de salud. Una mitad eran no vacunados y la otra eran personas con enfermedades graves o inmunodepresión”, recuerda el experto. 

Aunque la pandemia amaine, seguirá habiendo capas de población en riesgo. Además, pueden aparecer nuevas variantes, especialmente en los sitios donde hay más contagio y menos inmunización.

Si se ve una luz al final del túnel es básicamente gracias a las vacunas. “Se consiguió algo sin precedentes en la historia. Entre la descifración del ADN del virus y la primera vacuna pasaron tan sólo 333 días. Con el ébola pararon 5 años para tener una vacuna y con la malaria 25”, afirma. Vilasanjuan dejó claro que la seguridad y la eficacia de las principales vacunas están fuera de discusión, ya que han pasado ensayos clínicos revisados por expertos independientes.

La pelea de las farmacéuticas

Este asunto, observó, se debe mantener separado de la crítica a la gestión de esos medicamentos. El experto trazó una línea muy clara entre la agresiva estrategia de Pfitzer y Moderna, dirigida a maximizar sus ingresos, y la de AstraZeneca, que compartió la información sobre su vacuna para que se pudiera fabricar en países como la india. 

“La imagen de Astrazeneca como una vacuna de peor calidad no es cierta”, lamentó Vilasanjuan. Los escollos en el camino de fármaco vinieron más bien de dificultades de producción. “Antes de la pandemia, se producían 4000 millones de vacunas. Para vacunar a todo el mundo del covid, hay que multiplicar casi por cuatro esa producción”, explica Vilasanjuan, calculando que se necesitarían 14000 millones de dosis para poner la pauta doble a toda la población mundial. 

Pfizer, que ya tenía experiencia en producción de vacunas fue rápida en reservarse una parte importante de esa cadena de producción. Mientras Aztrazeneca se comprometió con un nivel de producción que no pudo alcanzar. “Hubo problemas tan sencillos como que no había suficientes viales con cristales capaces de soportar las cadenas del frío necesarias”, afirma Viasanjuan. 

El papel de Europa

A la pelea económica se añadió la geoestratégica. Diversos países (Estados Unidos, el Reino Unido, China, etcétera) quisieron su propia vacuna para atender a sus ciudadanos primero y para ejercer influencia en el extranjero. 

La Unión Europea dio bandazos al principio, porque no disponía de mecanismos establecidos para negociar con la farmacéuticas, que suelen negociar la venta de fármacos con países, regiones e incluso hospitales individuales. Sin embargo, Vilasanjuan reconoce un acierto. “Por primera vez, Europa actuó como un estado, como un país único en el cual vale lo mismo la vida de un búlgaro que la de un francés. Si no lo hubiera hecho, probablemente las vacunas habrían llegado sólo a Alemania en un principio”, afirma. 

Esperanza para el Sur Global

El gran perdedor de la pandemia ha sido el Sur Global. “COVAX, la plataforma mundial para comprar distribuir vacunas en el mundo en desarrollo, pretendía acabar el año con 2000 millones de dosis, y hemos alcanzado 1000”, constata Vilasanjuan. Hay países donde el nivel de inmunización ronda el 1%. Los países críticos son gigantes hiperpoblados como Nigeria, Etiopia, India y partes de Indonesia y Latinoamérica.  

No obstante, desde diciembre la distribución hacia el Sur Global ha empezado a fluir a mayor velocidad y se espera que se puedan entregar 1500 millones de vacunas en los próximos seis meses

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El próximo reto es una distribución eficaz. Los países en desarrollo reciben vacunas de muchos tipos distintos, y con fecha de caducidad más próxima, lo que complica las campañas de inmunización y lleva a desperdicios. 

“Si se controla el covid sólo en una parte del mundo, no volveremos a la normalidad en el transporte y en el comercio y podrán surgir variantes. No saldremos de la pandemia, si no sale de ella todo el mundo”, concluye Vilasanjuan. 

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