Press "Enter" to skip to content

El precio del petróleo se afianza por encima de los 90 dólares por barril y amenaza con alimentar más la inflación

La barrera psicológica de los 100 dólares el barril de petróleo, hace no tanto considerada por algunos como una quimera propia de catastrofistas, está ahora a tiro de piedra. El barril de petróleo brent, de referencia en Europa, cotizaba este viernes por encima de los 93 dólares, un encarecimiento superior al 18% desde que empezó 2022. Su precio afianza así los máximos de más de siete años, y no aparecen en el horizonte razones claras para que frene: la demanda asiática sigue fuerte, la variante ómicron no está frenando la actividad tanto como se temía en un principio y el conflicto en Ucrania añade el toque de inestabilidad geopolítica adecuado para completar un cóctel explosivo para la evolución del crudo.

Además, los países productores de petróleo no dan signos de estar incómodos con los altos precios. En su reunión de esta semana, la OPEP+ no movió ficha y decidió mantener intacta su hoja de ruta, que prevé un incremento gradual de la oferta de crudo en 400.000 barriles diarios para marzo de 2022.

Las premisas de algunos analistas, que argumentaban que existían reservas suficientes para contener los precios, y confiaban en que los exportadores evitarían unas tarifas demasiado elevadas porque también resultarían perjudicados, no se están cumpliendo. Aunque otros, como Goldman Sachs y JPMorgan, llevan casi un año apostando por un barril de petróleo a 100 dólares, algo que ya ha dejado de ser descabellado y tiene consecuencias económicas evidentes: la dependencia energética convierte la subida en una amenaza para la recuperación en Europa y concretamente en España, donde los precios de la gasolina han batido este mes su récord histórico al borde de los 1,54 euros por litro. Eso implica que llenar un depósito medio —de 55 litros— sea hoy 17,1 euros más caro que hace un año.

El impacto tiene otras derivadas. La inflación lleva meses convertida en un quebradero de cabeza para los bancos centrales en Europa y EE UU. Tras la reunión del BCE de este jueves, su presidenta, Christine Lagarde, reconoció que existe una “preocupación unánime” al respecto, y el mercado ya especula con subidas de tipos de interés este mismo año, una mala noticia para países endeudados como España, que llevan años pagando intereses muy bajos a cambio de financiarse en los mercados. Los altos precios también conllevan un desgaste político: el Gobierno español se vio obligado a rebajar los impuestos de la electricidad para tratar de atajar el descontento sobre su escalada, la factura de las pensiones —indexadas al IPC— se ha encarecido. Y en algunos casos, en las negociaciones salariales se exigen subidas acordes al aumento del coste de la vida.

En EE UU, el barril de West Texas Intermediate (WTI), ha seguido un camino parecido. Suma siete semanas consecutivas al alza. Y tiene sus propios vientos a favor: un temporal invernal en Texas, estado petrolero por excelencia, está provocando un aumento de los temores a que se produzcan interrupciones en el suministro.

Conoce en profundidad todas las caras de la moneda.

Suscríbete

En el mercado cunde cada vez más la sensación de que los altos precios no van a desaparecer de un día para otro. El banco alemán Commerzbank ha elevado su previsión del precio del petróleo para el primer trimestre a 90 dólares el barril, frente a los 80 dólares de su anterior pronóstico.

Be First to Comment

Leave a Reply

Your email address will not be published.