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El club inglés que ayuda a empezar una nueva vida a los canteranos que despide

Cada final de temporada se repite la misma escena en todos los clubes de cantera del mundo. Entrenadores, directores deportivos y demás técnicos evalúan el rendimiento y el comportamiento de los futbolistas de todas las categorías y se ven obligados a tomar decisiones difíciles: este jugador sigue en el club, este no lo va a hacer.

Es una situación que se reproduce en los primeros equipos, con la diferencia de que en estos casos los afectados no son personas adultas, sino adolescentes que en muchas ocasiones se han imaginado a sí mismos debutando en Primera División y viviendo durante más de una década del fútbol profesional, de la que es su pasión.

Y cuando el sueño se esfuma, muchas veces llega el abismo emocional. Los clubes han profundizado mucho en los últimos tiempos en dotar a sus canteranos de estructuras internas que les ayuden a formarse como personas y a madurar psicológicamente, pero con la baja, con el despido, ese colchón desaparece. El jugador se marcha del club, pero también el club se marcha del jugador. Y queda la nada.

Hay varios posibles escenarios. Chicos que han seguido llevando al día los estudios y continúan con ellos, como cualquier otro adolescente; otros con una formación ya terminada que pueden acceder directamente al mercado laboral; y por supuesto quienes encuentran otro club, aunque sea de menor rango, para continuar su carrera deportiva.

Golpe de realidad

Pero también los hay que pierden de repente el que, de manera idealista e ilusa, pensaban que iba a ser su medio de vida durante muchos años. Un problema del que los clubes de fútbol se han abstraído históricamente, como si no tuviera que ver con ellos.

De ahí que la iniciativa anunciada hace unos días por el Crystal Palace de la Premier League inglesa suponga una ruptura con la manera de relacionarse de los clubes con los jugadores con los que decide no seguir contando.

La entidad londinense ha puesto en marcha un programa que durante tres años velará por el bienestar de los chicos de entre 18 y 23 años a los que despide de sus equipos de cantera. Lo hará en tres direcciones: ayudándoles a encontrar un nuevo club, a retomar los estudios si los han dejado aparcados o a buscar una salida profesional diferente, esté o no vinculada con el fútbol.

“Obligación moral”

“Sentimos que tenemos una obligación moral con estos chicos. Pueden sentir que es el fin del mundo cuando abandonan el club y debemos ofrecerles nuestro apoyo durante ese proceso y guiarles en los siguientes pasos que den en su vida”, argumentó el presidente del Crystal Palace, Steve Parish, cuando presentó este innovador programa.

El primer paso con estos chicos, según ha explicado el club londinense, será elaborar informes y contactar con terceros clubes de cara a que contraten a los jugadores en los que ellos ya no están interesados. También recogen la posibilidad de seguir alineándoles en partidos no oficiales, aun después de la finalización de su contrato, para permitir que ojeadores de otras entidades puedan comprobar in situ sus virtudes futbolísticas.

“En el pasado hemos visto jugadores que acuden al club después de cinco años para pedir ayuda u orientación para sus vidas. Ahora buscamos reducir esos plazos, encontrando una solución para que esos chicos puedan superar las barreras que se encuentran para desarrollar una nueva carrera”, explicó Gary Issott, director de la cantera del Crystal Palace, al medio británico The Football Family.

Expectativas

“En las grandes canteras, los chicos se generar una expectativas que muchas veces no son reales. Solo unos pocos llegan a profesionales y es necesario educarles en esa realidad, en que lo más probable es que nunca lleguen a jugar en Primera División”, apunta Geni Martínez, director del departamento de Salud de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE).

Este sindicato cuenta con dos programas que dan soporte a algunas de las necesidades que pretende cubrir el Crystal Palace, si bien no se ciñen a chicos jóvenes. Uno de ellos es AFE Emplea, que ayuda a quienes deben dejar el fútbol (por edad, por lesión, porque no dan el nivel…) a abrirse un futuro profesional. El otro es Mens Sana, que ofrece a los afiliados un servicio de ‘coaches‘ y psicólogos deportivos para lidiar con sus problemas personales.

En ambos casos, se trata de lo más parecido que hay en España a programas similares al que ahora impulsa la entidad de Londres, dado que ningún club tiene protocolos de ayuda a chicos que salen de sus canteras. “Es una idea muy positiva que dice mucho de la entidad del Crystal Palace, es algo que a mí me gustaría hacer si dispusiera de los medios para ello”, comenta Fran Garagarza, director deportivo del Eibar entre 2011 y 2012.

Garagarza relata lo “complicadas” que son esas reuniones de final de temporada en las que se comunican las bajas y apela a un factor clave en el proceso: los padres. “Creo mucho en su figura y en la necesidad del club de reeducarles sobre las falsas expectativas que puedan crear alrededor de su hijo. En el Eibar había y hay un proyecto llamado ‘Los padres también juegan’, en el que se les involucra en el club y se incide en el rol que tienen que tomar. A mí me ha tocado convocar a dos padres al club para llamarles la atención por su comportamiento en los partidos”, incide.

¿Fracasados?

“Frenar esas expectativas siempre es complicado. Ponte en la piel de un chaval de un pueblo pequeño al que el Real Madrid ficha con 10 años. A partir de ahí se convierte en ‘el jugador del Madrid’ en el colegio, para las chicas… Llegan incluso a ganar más dinero que sus padres en algunos casos, siendo aún unos adolescentes. Después, cuando tiene por ejemplo 16, le dicen que ya no cuentan con él, todo ese estatus social desaparece y el chico se siente un fracasado. ¿Pero cómo va a ser un fracasado con 16 años? Es necesario trabajar en eso, concienciar a los chicos de que lo más probable es que no lleguen y que no dejen de lado los estudios”, ahonda Geni.

“Encuentras casos de chicos que están tan enfocados en el fútbol que no piensan en nada más. Nosotros en el Eibar hacíamos un seguimiento de sus notas, con el permiso de sus padres, hasta infantiles, pero a partir de ahí… Te encuentras con juveniles que te dicen que van a clase y no lo hacen, con quien ha decidido dejar los estudios… Ponemos de nuestra parte, les educamos en valores, con programas específicos y medibles, y en un par de casos dimos la baja a jugadores deportivamente muy válidos con mal comportamiento, pero cada chico es un mundo”, profundiza Garagarza.

Habilidades

“Las habilidades y competencias que adquieren en las canteras les ofrecen ventajas para su futuro laboral fuera del fútbol”, destaca el director de cantera del Crystal Palace, quien pone el foco en que “el trauma inicial de tener que dejar el fútbol profesional muchas veces les bloquea y les impide ver cómo adaptar a otro entorno laboral esas habilidades que han ganado con los años”, una dificultad que quieren corregir con ese programa.

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Y muchas veces, la oportunidad puede estar dentro del club, como coinciden Garagarza e Issott. “Es importante que quienes no llegan a ser futbolistas profesionales vean y entiendan que pueden vivir de su pasión de otra manera, siendo delegadospreparadores físicos, entrenadores de porteros…”, señala el director deportivo vasco, mientras que el británico amplía el espectro de departamentos: médicocomunicaciónatención al futbolista, psicología, márketing, finanzas

En muchas ocasiones, solo hace falta que alguien se lo haga ver. Y el Crystal Palace ha dado un paso decisivo para hacerlo.

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