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Del Potro se despide de Buenos Aires en su partido más emotivo

El tenista argentino Juan Martín Del Potro, este martes en el ATP de Argentina, en Buenos Aires.JUAN MABROMATA (AFP)

En desventaja 1-6 y 3-5, el argentino Juan Martín del Potro debía sacar para ganar el juego y tratar de evitar la derrota en su debut en el Argentina Open, un torneo de la categoría ATP 250. Del otro lado de la red esperaba su compatriota y amigo Federico Delbonis, pero al tenista, ganador del Abierto de Estados Unidos en 2009 y campeón de la Copa Davis en 2016, lo quebró la emoción.

Consciente del contexto histórico, el juez de silla debió permitir lo que el reglamento del circuito prohíbe: que un tenista tarde más de 25 segundos en reanudar el juego. Del Potro permaneció más de dos minutos llorando, tapándose la cara con una toalla para tratar de contener las lágrimas por lo que ya intuía: que jugaría el último juego ante su público. Más de 5.000 personas lo ovacionaban de pie desde las tribunas repletas del Buenos Aires Lawn Tennis Club, en la capital argentina.

Delbonis liquidó rápido el encuentro y venció 6-1 y 6-3 ante un rival disminuido físicamente, que no jugaba desde junio de 2019, lapso en el que se operó cuatro veces la rodilla derecha. El talento y la potencia de los golpes de Del Potro siempre lucharon contra un físico frágil pese a sus 1,93 metros de altura: también sufrió otras cuatro intervenciones quirúrgicas en sus muñecas, lo que totalizan ocho operaciones en su carrera. Delpo, también llamado “La Torre de Tandil”, apenas tiene 33 años, pero debe priorizar a partir de ahora una vida sin dolor. Las exigencias del alto rendimiento no son gratuitas.

Tras un partido emocionante, no por lo técnico sino por lo emotivo, y durante el que los simpatizantes le gritaban “la vida continúa, Juan”, o “sé feliz, Juan”, Del Potro se despidió -al menos- del público argentino. “Llegó un momento que no quería que llegue nunca. La salud me lleva a tomar una decisión poco convencido pero hice demasiado esfuerzo para remontarla, para cumplir otro milagro, como con la muñeca. Trataba de explicarle a mi entorno que puedo perder. Que no tengo la fuerza que todos creen que tengo. Lo di todo hasta el último punto”, dijo quien además ganó dos medallas olímpicas, de bronce en Londres 2012 y de plata en Río de Janeiro 2016.

“Deseo dormir sin dolor en la pierna después de dos años. Y es lo que voy a intentar a partir de mañana. Es muy difícil seguir con las molestias. Tengo la vida por delante y quiero vivirla en paz. Tengo que mejorar mi pierna porque me cuesta vivir”, dijo Del Potro, cuya madre, presente en el estadio, lo vio jugar por primera vez en su brillante trayectoria, que incluyó 22 títulos, 439 triunfos y 173 derrotas.

Sin embargo, Del Potro -actualmente 753 en el ranking- dejó una puerta abierta para una última función, la semana que viene en el torneo ATP 500 de Río de Janeiro, con el que tiene firmado un contrato para presentarse. “Ahora mismo no tengo claro lo de Río. La semana pasada dije que quería jugar los dos torneos, Buenos Aires y Río, porque sé que viviré una noche como la de hoy, pero mañana o pasado (el miércoles y jueves) lo hablaremos con los médicos y tomaremos la decisión”, dijo Del Potro, aunque dejó en claro que sus días en el tenis, a lo sumo, terminarán la semana que viene.

“Lo que sí les dejo claro que, con o sin Río, después voy a hacer un parate y voy a priorizar la vida sin dolor. Hay casos en el tenis que cierran la persiana y después, milagrosamente, vuelven. Esa ventana la voy a dejar abierta siempre. Si (este martes) fue la última vez, me voy feliz, pero ¿quién no quisiera volver a vivir noches así? Hoy es un punto y aparte y a partir de ahora quiero mejorar mi pierna”, dijo Del Potro, quien en las próximas horas definirá si viajará a Brasil para participar desde el próximo lunes.

Acorde a una noche histórica, a las tribunas del Buenos Aires Lawn Tennis Club se acercaron viejas glorias del tenis nacional, como Gabriela Sabatini y Guillermo Coria. Desde su rutilante aparición en 2008, cuando fue campeón en cuatro torneos consecutivos en condición de debutante, Del Potro se ganó un lugar en el panteón argentino de su disciplina junto a Guillermo Vilas, José Luis Clerc, Gastón Gaudio y David Nalbandian, entre otros próceres. El diferencial de Del Potro fue su condición de figura en la única Copa Davis que ganó Argentina, en Croacia en 2016.

En su última imagen en un estadio de Buenos Aires, el verdugo de Roger Federer en la final del Abierto de Estados Unidos 2009 cumplió hasta el simbolismo del retiro: apenas perdió con Delbonis, Del Potro colgó su vincha de la red del Buenos Aires Lawn. “Me salió naturalmente. Va a quedar marcado que dejé mi huella adentro de la cancha, en todos estos años. Va a ser un lindo recuerdo ver esa foto”, cerró Del Potro, el gigante averiado, mientras gran parte del público se había contagiado de sus lágrimas.

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